Roque De Pablo
No hacen blanco las teorías que apuntan hacia mí. Tengo la luz que me da la velocidad y el reflejo de los tiempos. Nunca seré astro, nunca más ni cola de cometa, ni marcharé en procesión entre estrellas. No podrán confundirme con naves estelares, ni satélites, ni ovnis. No soy tan importante como la luna, el sol, la tierra, Marte o Saturno. No tengo anillos concéntricos ni atmósferas, ni mar, ni cielos, ni volcanes.
No representaré peligro alguno para las constelaciones, ni interrumpiré los sueños en las dimensiones si de algo sirve, ni siquiera emitiré un halo de mi aliento en la oscuridad, ni entraré en la nómina de los astrónomos, ni en las cábalas mágicas de los astrólogos. Ni revelaré los secretos de los dioses, tampoco cambiaré el rumbo de los meteoritos ni el principio del fin y viceversa. Permaneceré en secreto, guardando secretos sin susurros, sin ni siquiera silencios. Finalmente, atravesará los agujeros negros, las entelequias, los espejismos, los ensueños, las ilusiones, las realidades concretas, los amores y desamores, el primer y último aliento, tratando de no perturbar a tu aldea.
Pero si de algo sirve, llevo dibujado un eneagrama.
Extractado del libro Posdata, 2004
martes, 20 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario