Asumina Asunción, que la modernidad te corroe la piel, los símbolos, te enajena las calles, y los fantasmas.
Asumina que las plazas están vacías hasta de soledades, vacías de risas y de pisadas por temor a que se encuentren las miradas.
Asunción se va escapando del Jopara para ser más civilizada, en los semáforos hay competencias de malabaristas amateurs desesperados, pero el empedrado que quema los pies convierte a sus pisantes en azafatas de un avión en picada.
Asunción de noche, vacía, oculta y susurrando entre las sombras de navajas afiladas, cantos de sirenas en mercedes benz y las putas tratando de estirar la madrugada para llevar unos billetes en el corpiño.
Asunción es la resaca de los tiempos, que canta su borrachera sobre las veredas rotas de la nostalgia de un tiempo que nunca se fue más allá de las vías muertas de los tranvías.
Asunción, casas de té, prohibido fumar, prohibido recordar. Aquí vendemos lo que haya que vender, rolex truchos, autos mau, trasnoches de desamor, todo con certificado de buena conducta y la cédula sin pasados pisados. Aquí se puede mirar la vida desde el otro lado.
Asunción, panteón de los héroes, con rutina de corneta, izamiento de banderas, bandita militar, fusiles máuser, bandadas de palomas, de manifestantes sin manifiestos, turistas varados, indígenas indigentes y lustrabotas que sólo lustrarán zapatos en la vereda del Lido Bar, a algún nuevo rico sin estilo.
Asunción, recámara de diputados, senadores, ministros, funcionarios, alcahuetes y presidentes, con música de fondo de alguna bandita serenatera, contratada oportunamente por un grupo de protestones en la plaza de enfrente.
Gobiernos de ruletas rusas y otros juegos del azar, saltimbanquis de la actuación política, “Too así loo”, todo así como un elenco de circo primitivo, sin trapecistas ni leones, pero con muchos payasos.
Asunción, contracultura de canciones recicladas de los 70 u 80,la rebeldía en los acentos cubanos, gallegos, o curepas, rocanrol furioso con émulos de ídolos y pifies reiterados desde las guitarras que deberían sonar a Fender o Gibson, la MTV hizo estragos en la cabeza de los rokeritos de las poses copiadas de la TV, caos en la contracultura nacional y popular, la libre asociación poética y metafórica busca los retazos de la vida que se ha escapado, los ladrautores del asfalto aúllan canciones feroces de guerras y guerrillas, de amores lejanos e imposibles, por cierto guerras y amores de otros (tiempos).
La fauna urbana de artistas garabatean recurrentemente sonidos guturales, mientras deambulan en madrugadas, en una especie de éxodo buscando la luz de alguna lámpara en los laberintos del túnel de Platón (mata a tus dioses y serás libre).
Ahora todos estamos aquí, comiendo las tortillas a caballo de madrugada en el mercadito uno, enmascaramos el éxito del fracaso rotundo abrazados en un abrazo farandulesco en el centro de la nada, la nada está llena de risas y promesas.
Yo que me fui para nunca más volver, me quede aquí bajo la lluvia, en medio de la sequía, con los huesos mojados masticando granizos, devorando historias que nunca viví, con los brazos abiertos a los abrazos tardíos u olvidados.
Asunción sonríe y cuenta sobre los orígenes de lo que somos, aquí en este mar de los sargazos, con el agua dulce de la mediterraneidad existen los triángulos sin bermudas, donde todo reaparece, la luna duerme en brazos de la bahía y se mece anunciando la tormenta. Asumina Asunción que siempre nos andas enamorando…
Asumina que somos pájaros en la cornisa de tu vida con las almas lastimadas por el tiempo…
Cinco pasos por Azara y Chile, en esa encrucijada de vendedores deambulantes, Emiliano nos canta, y nosotros tercamente obstinados por ese cacique guaraní que está metido en nuestra memoria genética también cantamos…y nos quedamos PORQUE SE NOS CANTA…
Zeta

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