Sueños al borde de una cama, sueños con ventanas abiertas para dejar entrar el verde, que contrasta con el cielo azul, y se mezcla con hojas amarillas a punto de partir, y hojas de color marrón que resisten al otoño de mañanas doradas.
Sueños de caminos largos, largamente transitados, sueños de pájaros volando sobre abismos o mirando, desde las cornisas, soles de países lejanos.
La vida es una eterna ilusión que navega sobre mares inquietos. Ulises invocaba a Artemisa, los dioses aún están de nuestro lado. La marea de la historia sube y arrastra los ensueños sin timón, los castillos de arena y las historias sin amor.
Sueños sin heridas, con alas desplegadas entre sábanas blancas. Historias entretejidas con profundas y cuidadosas miradas.
Esta puerta que hoy golpeo, mañana no será la misma; pero existirán hermosas simetrías. O tal vez la sombra de una canción ilumine el sendero para seguir conquistando lugares negados.
Sueños de pájaros exóticos trepados sobre una cornisa gris, observando historias empapadas de sudor en los límpidos cuartos de los manicomios, vidas maniatadas, sueños encarcelados, crecientes profanaciones del corazón; un mal sueño surca la línea que separa los mundos golpeando zonas sensibles; la muerte roza con sus alas el umbral de la vida y deja esquirlas en tu piel.
Sueños de líneas imaginarias, sueños al borde de las líneas, sueños imaginarios sobre líneas y bordes.
Sueños y pesadillas.
Sombras del pasado.
Un peldaño más en la subida.
martes, 20 de octubre de 2009
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