No he conocido los mares remotos ni el pico del techo del mundo, no he cantado los himnos heroicos del vencedor en la batalla final.
Conozco algunos caminos que fueron trazados por otros intentos.
A menudo veo al mundo como un logotipo vacío, con zonas oscuras; otras veces se evidencia la gran conspiración contra el empobrecimiento del sentido.
En este segundo casi eterno que nos toca vivir quise ponerme en el bando de los justos y viví en la cornisa de la historia. Tal vez no sea muy diferente mi historia a la de otros, tal vez no sea diferente la realidad a la sombra de mis sueños.
Alguien le tiene miedo a su propio rostro monstruoso, alguien quiere encerrar la vida en la cárcel del concepto y ha decretado todas las leyes.
Alguien ha vendido a su hermano como esclavo. Alguien en este momento nos está traicionando. Alguien se ha convertido en vampiro del sentido y está trazando el mapa del infierno. Alguien es culpable de haber apresado a los pájaros. Alguien a fuerza de haber vivido en la oscuridad está quedando ciego. Alguien prepara un nuevo campo de exterminio para los hijos del viento. Alguien le dio carta blanca a los verdugos del alma. Alguien está falseando el informe de los cielos superiores. Padres, madres, hijos, hermanos, esposas, parientes lejanos y cercanos, paridos por la misma urgencia de la tierra, están inmersos en el silencio que enmascara sus angustias, el misterio vagabundea en la memoria y a veces emerge y cabalga en el viento buscando nuevas regiones. No conozco las selvas que habitan los duendes, tampoco el camino del sol, ni la luz de los corales.
¿Cómo podría contarte?, si he andado al borde del camino buscando a Dios y sólo pude hallarme a mí mismo; a veces temo que el otro mundo sea tan ilusorio como éste, pero sólo sé que algún día recobraré la libertad.
martes, 20 de octubre de 2009
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